Sunday, January 21, 2007

CApÍTULO 24 La playa

Aquel día iba con Papá la puerto en la moto, pero no para encender el motor del barco, que se oxida, sino al local donde se guardan el arte y otros aperos.

Subíamos la escalera de madera, y a descargar los tablones y las estacas.

Cargábamos todo en el carro, y la mula y el hombre llevaban nuestra caseta a la playa. Los primeros años a la Barra, los últimos a Rajamanta.

Así comenzaba el verano.

Más tarde, para pasar alguna noche, volvíamos al puerto, al local, a por la red. La cargábamos en el bote hinchable, de madrugada, y la íbamos dejando caer mientras papá remaba.

Después, desde la orilla, había que tirar. Y allí estaban: muchas algas, peces y medusas.

Y sobre todo la fiesta de entrar al mar de madrugada, calar el arte.