Thursday, December 21, 2006

CAPÍTULO 22 Cazador de palíndromos

Doy en llamarme cazador de palíndromos porque presto especial atención, de continuo, a leer del revés cada palabra. No lo puedo evitar. Siempre empiezo el periódico por el final (no soy fiel a ninguno) y no pongo empeño en mirar la portada ni las primeras páginas. Me interesan la economía, la ciencia, los sudokus y los resultados deportivos, y nunca paso por alto una entrevista a Antonio Banderas, otras me aburren, y los artículos en profundidad dicen siempre lo mismo, debe ser que ya han tocado fondo.

En cuanto a los palíndromos, pues bueno, ahí están, no es momento, ni tierra, pertinente para plantarlos. Es más bien un juego que me acompaña, más que obra literaria.

Si acaso, en referencia también a los medios de comunicación, me acuerdo de una publicidad que ví hace pocos días (ni que importara, ¿verdad?) de una emisoria de radio, un gran cartel que rezaba (nunca mejor dicho): “Somos libres”. No pude evitar leer inmediatamente la palabra libres del revés. Háganlo ustedes, y por favor, no se acomplejen por admitir faltas de ortografía. ¿Ya ven el palíndromo?, bueno, queda como ejercicio para el lector.