No sé por qué Jesús me ha pedido que participe en la escritura de su biografía, ni quiere ver mis textos (dice que eso es tarea del editor) o mostrarme los suyos.
Es la primera vez que voy a leer un poemario suyo tras pasar por la imprenta. Hasta hoy estaba entre aquellos a los que iba mostrando sus progresos en cada proyecto, aunque sólo fuera poner los andamios, o incluso anteriores: los planos, por ejemplo, o la licencia de obra. Desde luego, una pesadez que me evito.
No quiero comparar a Jesús con ellos (aunque él seguro que sí), pero no imagino a Neruda, en cien vidas que tuviese, o a Alberti, cediendo a otro una sóla página de sus memorias. No veo por qué ningún poeta va a querer ceder parte de la escritura de sus vivencias a otra persona.
¿Quién mejor que él mismo para narrar sus logros y confesar sus frustraciones?¿Qué de nuevo le puedo decir yo?¿Qué carajo hago aquí?
