En definitiva, la vida es un asco.
Nietzsche siempre supo de lo que hablaba,y entre otras verdades, que tan poco relucen entre tanta calumnia, despropósito y sinrazón (como asume sin resignación mi maestro Andrés Mencía), dijo una vez (y perdonen que cite, o mienta, de memoria):”¿Era esto la vida? Pues que vuelva a empezar”.
Seguramente he destrozado la acertadísima y bella edición de “Así habló Zaratrusta” que nos regaló Alianza en su colección “Biblioteca Nietzsche”, con traducción, prólogo y notas de Andrés Sánchez Pascual, cuya primera edición es de 1972 y la por mí conocida, la vigésimo primera, de 1997.
El amigo Friedrich, vitalista empedernido (esta misma cita,”¿Esto era la vida? Pues que sea otra vez”, creo que la recoge Ortega y Gasset en alguna parte de su obra, no me sorprendería que fuese en “La rebelión de las masas”) afirma sin denuedo la realidad que somos cada cual, cada uno, cada quien.
Ya sé que este individualismo es anejoe inherente a la labor filosófica, un componente esencial de la misma, pero el amigo Nietzsche, con su originalísimo e incomprendido concepto de superhombre, se atreve a cuestionar no únicamente los valores recogidos en la filosofía (qué los filósofos parecen que no se interesen por más que la filosofía, con contadísimas, politiqueas y fallidas excepciones como Fernando Savater), sino que ataca los valores del humanismoy de la ciencia. Y en esto, han ustedes de reconocer que ( y disculpen si ofendo) es más valiente que el resto.
Quiero decir que Nietzsche no reconoce ninguna autoridad previa a la de cada ser humano sobre sí mismo. Éste es el superhombre. Un hombre o mujer que busca y encuentra en sí mismo (aunque este amanecer es breve y siempre se alcanza el ocaso)
y de acuerdo consigo mismo, digo que busca y encuentra el superhombre,su realidad fundacional.
Significa, “El ocaso de los ídolos”: la reconsideración (que no destrucción)
de las tradiciones y valores que nos son dados, los ídolos, que llama. Ésta es la labor del superhombre: repensarse, redescubrirse, reasentarse,y vuelta a comenzar.”Si la vida era esto, que vuelva a empezar”.
Me admira, querido amigo,tu icontenible impetú.
Me admiro en tu infatigable aliento
para repensarte,
redescubrirte,
reasentarte
y volver a arrancar.
Pero dime, tú,
a qué renuncio,
con qué me quedo,
qué carajo soy hoy
en esta vorágine de horas llenas
y de vacío.
¿Y si lo descubro
no caeré en la locura?
Puto asco,
la vida,
amigo,
puto asco.
