Monday, August 07, 2006

Capítulo 1 El encuentro

Conocí a Jesús Malia en la tarde de un invierno.
Llovía el sol como piedras, y cantaba:

“El alma es de piedra
y se viste de carne en los seres que somos.

El alma es el ser
y el ser,
aquello invariable y siempre idéntico
a sí mismo.

Piedra es el alma,
piedra es el ser
y la piedra.
Y el hombre,
en su miseria de piel
y de tiempo,
encierra en sí mismo tan sólo la piedra.

Una piedra que envuelve en su frágil carcaza
y que es tal si estuviera
al capricho del sol.

Una piedra es el alma
que se gasta y renace
limitada en el cuerpo,
en la forma de dios y en el fango
del hombre.

Barro en que la piedra
se hunde al caer
y conforma la piedra
del alma
y la piedra.”