Friday, August 17, 2007

CAPÍTULO 28 Buscando algo de madrugada

Lo que me disgusta de mi biblioteca, además de toda la morralla que nunca leeré junto a la morralla que pretendo releer, es que no funciona como internet. Buscas una cita de Daniel Aldaya para reescribir un post, y te resulta más fácil buscarla en Google que entre tus libros.
Por cierto, me aplico el cuento. Vuelvo atrás.

Friday, April 27, 2007

CAPÍTULO 27 Pública carta de despedida a un mi amor(Reescrito el 17 de Agosto de 2007, con la ayuda de Google, por qué negarlo)

“El día en que me atrapes en un poema”, dijiste, “desapareceré”. Y, en efecto, te hice un poema y despareciste. Adiós.
Como dice Daniel Aldaya, "antes de ponerme en compromiso/ y darme a elegir/ entre mis poemas o tú,/ deberías tener en cuenta/ que ellos son mayoría."

Sunday, April 22, 2007

CAPÍTULO 26 Mamá

Porque la vida es esta voracidad de crecer y no estar nunca conforme, ni siquiera con uno.

Pero aún espero tu espalda caliente para apoyar la mía y poder dormir cuando llega la noche.

Y ahora son otras mujeres, madre, y el deseo es otro, pero las abrazo por la espalda, pegado a ellas, en la cama, sin darles tregua. Qué sientan mi aliento y mis labios en su nuca, mi mano en su cadera. A ti apenas te buscaba, y lo echa de menos, mi espalda.

Y las aprieto, las estrecho con fuerza para que las riegue el pálpito de mi pecho latiendo en su carne, como tú regabas rosas y orquídeas.

Tanto amor que no sé devolverte, derramado en ellas.

Saturday, March 17, 2007

CAPÍTULO 25 La cinta de Moebius

Acaba de publicar, Jesús, su primer libro, ‘la cinta de moebius’.

Los que no habéis visto crecer ese libro desde que se llamaba ‘Chaflanes, parques, porras y poesía’, o aún antes, ‘Putas, yonkis y maderos’, igual tenéis curiosidad por leerlo. No seré yo quien os quite las ganas. Creo, y no sé si espero.

Es un libro que intenta un difícil equilibrio, si somos generosos en el juicio. Si somos algo más cínicos, diremos que reúne muchos extremos.

Canta a las Matemáticas, a ratos, y a ratos hace una poesía cuya única intención es la belleza; utiliza un lenguaje carente de todo signo ortográfico e invierte algunos poemas, haciéndonos girar el libro buscando mantener no sé qué tan valiosas formas que dibuja; hace poemas que podríamos calificar de sociales, a veces,o de actualidad, y otras, se mira al ombligo y se lo rasca sin ningún pudor; alterna continuamente entre el corazón y el cerebro. Y todo esto lo combina bajo el título ‘la cinta de moebius’, esa superficie de una sóla cara bajo la que pretende que todas estas singularidades tienen cabida.

Dígase lo que se diga, desde luego el título es todo un hallazgo. Pero, Jesusín, igual pretende, con este intento, sanar la fractura que existe en la poesía. Entre los lúcidos y los sentimentales, diremos a la ligera. Y éste es un objetivo demasiado ambicioso, amigo Jesús. Los Matemáticos no sois sanadores de huesos, ni los poetas de almas.

En cualquier caso, diría yo, difícilmente va a encontrar Jesús una mejor expresión de lo que es que con este poemario. Y, si somos honestos, entre tantos o más extremos nos movemos los demás.

Felicidades, Jesús. Diste con el título que te justifica.

Sunday, January 21, 2007

CApÍTULO 24 La playa

Aquel día iba con Papá la puerto en la moto, pero no para encender el motor del barco, que se oxida, sino al local donde se guardan el arte y otros aperos.

Subíamos la escalera de madera, y a descargar los tablones y las estacas.

Cargábamos todo en el carro, y la mula y el hombre llevaban nuestra caseta a la playa. Los primeros años a la Barra, los últimos a Rajamanta.

Así comenzaba el verano.

Más tarde, para pasar alguna noche, volvíamos al puerto, al local, a por la red. La cargábamos en el bote hinchable, de madrugada, y la íbamos dejando caer mientras papá remaba.

Después, desde la orilla, había que tirar. Y allí estaban: muchas algas, peces y medusas.

Y sobre todo la fiesta de entrar al mar de madrugada, calar el arte.

Thursday, January 04, 2007

CAPÍTULO 23 Ir al campo

Ir la campo era ir a ver a Pepe ( un perro que andaba suelto y venía a nosotros el fin de semana), regar los árboles frutales, comer nísperos, cortar leña, jugar con la manguera, hacer la siesta con papá, ver a mi padre, Gaspar, José y Lorenzo jugar a las cartas, soplar el cigarrillo de José en el cenicero hasta consumirlo, agarrar las piernas de Pacuchi, jugar a la lotería (anotándome con mondas de naranja) los cartones 1 y 2,y aprender de papá a hacer trampas, coger hierbabuena para el puchero (aunque eso era antes de la siesta), encender la chimenea y, en un momento anterior, rastrillar y regar las flores de mamá: rosas y orquídeas, entre otras.

Thursday, December 21, 2006

CAPÍTULO 22 Cazador de palíndromos

Doy en llamarme cazador de palíndromos porque presto especial atención, de continuo, a leer del revés cada palabra. No lo puedo evitar. Siempre empiezo el periódico por el final (no soy fiel a ninguno) y no pongo empeño en mirar la portada ni las primeras páginas. Me interesan la economía, la ciencia, los sudokus y los resultados deportivos, y nunca paso por alto una entrevista a Antonio Banderas, otras me aburren, y los artículos en profundidad dicen siempre lo mismo, debe ser que ya han tocado fondo.

En cuanto a los palíndromos, pues bueno, ahí están, no es momento, ni tierra, pertinente para plantarlos. Es más bien un juego que me acompaña, más que obra literaria.

Si acaso, en referencia también a los medios de comunicación, me acuerdo de una publicidad que ví hace pocos días (ni que importara, ¿verdad?) de una emisoria de radio, un gran cartel que rezaba (nunca mejor dicho): “Somos libres”. No pude evitar leer inmediatamente la palabra libres del revés. Háganlo ustedes, y por favor, no se acomplejen por admitir faltas de ortografía. ¿Ya ven el palíndromo?, bueno, queda como ejercicio para el lector.